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La Sexta nos ofrece su nueva receta.
En mi opinión, esta cadena se caracteriza, junto con Cuatro, por emitir la programación de mayor calidad actualmente, aunque siempre ha tenido un huequecito para curiosos experimentos sociológicos. Ejemplos de esto pueden ser "El show de Cándido" o "El programa de Pocholo" (sin enlace conocido... ¡¿por qué será?!). Hoy, retomo mi sección (usurpada la semana pasada por el Doctor NO!) para presentaros el último de estos experimentos: "De patitas en la calle".
El argumento no es demasiado complicado. Sacan tres familias cuyos hijos adolescentes parece que han perdido el norte en cuestiones como el respeto, los gastos y/o los estudios. Ya cansados, los padres llaman a ver si el programa les da la educación que ellos han sido incapaces de enseñar. Definitivamente, hay familias a las que deberían haberles mostrado los beneficios del "tortazo a tiempo", pero esa es otra cuestión. Para que sus hijos no sospechen,les ponen la excusa de que es un simple reportaje al estilo Callejeros.
Mientras se realiza este falso reportaje, de buenas a primeras, les dan un saco de dormir y les ponen "de patitas en la calle". Los mandan juntos a un loft sin ningún tipo de comodidad (agua, luz y y unas camas sin montar es lo único que hay) y ellos tienen que buscarse la vida trabajando (en sitios reales y bastante sufridos) y limpiando para poder salir adelante. El programa termina cuando los padres juzgan que su hijo puede volver a casa, o cuando, viendo las ventajas de vivir solo, éste decide independizarse.
La Sexta nos ofrece su nueva receta.
En mi opinión, esta cadena se caracteriza, junto con Cuatro, por emitir la programación de mayor calidad actualmente, aunque siempre ha tenido un huequecito para curiosos experimentos sociológicos. Ejemplos de esto pueden ser "El show de Cándido" o "El programa de Pocholo" (sin enlace conocido... ¡¿por qué será?!). Hoy, retomo mi sección (usurpada la semana pasada por el Doctor NO!) para presentaros el último de estos experimentos: "De patitas en la calle".
El argumento no es demasiado complicado. Sacan tres familias cuyos hijos adolescentes parece que han perdido el norte en cuestiones como el respeto, los gastos y/o los estudios. Ya cansados, los padres llaman a ver si el programa les da la educación que ellos han sido incapaces de enseñar. Definitivamente, hay familias a las que deberían haberles mostrado los beneficios del "tortazo a tiempo", pero esa es otra cuestión. Para que sus hijos no sospechen,les ponen la excusa de que es un simple reportaje al estilo Callejeros.
Mientras se realiza este falso reportaje, de buenas a primeras, les dan un saco de dormir y les ponen "de patitas en la calle". Los mandan juntos a un loft sin ningún tipo de comodidad (agua, luz y y unas camas sin montar es lo único que hay) y ellos tienen que buscarse la vida trabajando (en sitios reales y bastante sufridos) y limpiando para poder salir adelante. El programa termina cuando los padres juzgan que su hijo puede volver a casa, o cuando, viendo las ventajas de vivir solo, éste decide independizarse.

Está presentado por la eterna gafe: Carolina Ferre. Esta presentadora siempre me ha caido bastante simpática, pero hay que reconocer que programa que toca programa que se hunde en la guerra de audiencias. Ayer en el estreno, estaba demasiado seria, pero no lo hizo mal.
El primer programa comenzó siendo bastante entretenido, ya que la gente que han juntado prometía bastante (una compradora compulsiva, un chico Almodóvar frustrado, y una gordita imbécil) pero poco a poco me fue aburriendo bastante. Me esperaba alguna bronca más que le diera el morbo que prometía. Ahora, según el avance, el próximo programa parece estar cargado hasta los topes de broncas y gritos.
En principio, y si las audiencias no lo matan en un par de semanas, los Domingos, a las 21.30, en La Sexta.



